Vergüenza nombre femenino
1. Sentimiento de pérdida de dignidad causado por una falta cometida o por una humillación o insulto recibidos.
Definición encontrada en Google

Por Liz Campos

La primera vez que me sentí avergonzada por mi cuerpo fue cuando tenía once años, lo recuerdo claramente: iba al mercado acompañada de mi mamá y un señor me miró extraño, notó algo en mi e hizo un gesto obsceno. Una vez que iba caminando de regreso a mi hogar, después de un día de ir a la secundaria, un taxi se emparejó conmigo y comenzó a soltarme un letargo de palabras que me hicieron sentir mal. Estos son dos ejemplos que viví durante mi niñez y adolescencia, hubo muchos más, muchísimos más que podría anotar aquí para ejemplificar lo que viví cuando aún no cumplía quince años. Me recluí en casa, no quería salir, no quería acompañar a mis papás los fines de semana a comprar el mandado porque sabía que me notarían.

Lloré muchas veces de frustración y pensaba “¿Qué hay de malo conmigo?” “¿Por qué me miran así?” Sentía pena porque pensaba que era mi culpa, que tenía que hacerme responsable de aquellas miradas que YO provocaba. Con el tiempo aprendí que yo no fui culpable de haber sido acosada desde niña y que nada en mi estaba mal. Me reconcilié con mi cuerpo, aprendí a amarlo y a protegerlo. Mi cuerpo soy yo. Me reconcilié conmigo misma. ¿Cómo se fue tejiendo esta red de confianza que ahora me sostiene?
¿De qué forma se relaciona el acoso a temprana edad? ¿Qué tiene que ver la vergüenza?

Son preguntas que contestaré en mi siguiente entrada partiendo de mi experiencia viviendo en un país en el que diariamente asesinan a nueve mujeres. El acoso que vivimos la mayoría de nosotras es una serie de actos que suceden desde temprana edad. Nos enseñaron a soportarlo, a hacer caso omiso, a fingir que todo está bien.

Nos llaman locas cuando confrontamos al agresor. “Take it easy, nena” me dijeron una vez, también me recomendaron que si “armaba una bronca” podían hacerme algo peor.

No estamos locas, estamos hartas.

Deja un comentario