Por Rebeca Feria
En días atrás, leímos sobre uno de los tantos feminicidios que ocurrieron en nuestro país.
Hubo diferentes reacciones en redes sociales; por un lado, escribieron quienes están asombrados por la brutalidad con la que un hombre le arrebató la vida a su pareja; otros, no tardaron para hacer “memes” o comentarios burlones respecto a las fotografías que filtraron de la víctima. También, estamos los que, indignados, enojados, horrorizados, exigimos justicia y que pare este infierno.
Leer comentarios sobre “qué hacía con un hombre tan feo, estando tan bonita”, “por qué andaba con alguien que le doblaba la edad” o “ella eligió esa pareja”; me recordó varios de los comentarios que recibí mientras estaba en la relación donde viví violencia y también, me demuestra que muchos siguen sin comprender que una mujer no está con un violentador por atracción física, edad, poder adquisitivo, sexo, etc. esta codependencia se construye lentamente, con palabras, manipulación, amenazas, tan sutiles que están disfrazadas de amor, comprensión, protección, cuidados, atención, todo ello que en su mayoría, no tuvimos en nuestro hogar o tenemos una gran necesidad de vivirlo con nuestra pareja.
Hace unos días compartí un artículo donde describe cómo es un psicópata y en muchos de los casos, no es un asesino en serie como creemos. Es un hombre común, que a la vista puede parecer normal, incluso encantador. Pero debajo, carece de conciencia y empatía, lo que lo hace manipulador, volátil y con frecuencia criminal. *
Se convierten en victima de un momento a otro, cambiando la narrativa y haciéndote sentir culpable por lastimar sus sentimientos, que te hacen creer, en su mayoría son buenos y sólo los siente y expresa hacia ti. *
También, un psicópata tiende a repetir comportamientos. Por ejemplo, en mi relación era una constante pelearme con mi expareja, la mayoría de las veces sin motivo claro, pero en el discurso había esta manipulación donde yo me sentía culpable por lastimar al único hombre que me había amado y aceptado como soy, por desperdiciar al gran ser humano bondadoso, que todos elogiaban por ser tan buen amigo; por hacer sentir mal a ese hombre que me llenaba de mensajes bonitos mi Facebook o me daba detalles en días especiales. Todo esto, yo lo creía y terminaba pidiéndole que me perdonara.
Esto me lleva a recordar nuestros Días de San Valentín. Esos días que, como todas las parejas de enamorados, o al menos la mayoría, busca dar un detalle a su pareja y recordarle que es su gran amor. Por supuesto, en mi caso no fue la excepción. Llenaba de detalles (cursis) a mi pareja y él a mí, llegó a preparar cenas románticas sorpresa, me compraba lo que quería en ese momento y me llenaba de cartas, y por mi parte imprimí cualquier cantidad de fotos de momentos juntos, buscaba detalles y sorpresas para mostrarle lo especial que era para mí; pero sabes algo, detrás de todo esto, siempre hubo dolor, insultos, humillaciones, golpes, frustración y temor.
Lamentablemente, este Día de San Valentín, muchas mujeres celebrarán con la pareja que las violenta, recibirán y darán regalos para demostrar amor, ese “amor” que las lastima y destruye cada día.
Este 14 de febrero, no me regales flores ni chocolates, regálame la vida de las 10 mujeres que asesinan cada día**, regálame que las 6 de cada 10 mujeres que viven violencia** en manos de su pareja dejen de ser violentadas, regálame seguridad en el trasporte público y en las calles para que TODAS lleguemos bien a nuestro destino, regálame la libertad de vestirme o vivir mi sexualidad como elija sin ser llamada puta, y podría seguir la lista de los regalos que quisiera recibir, porque los chocolates y las flores, me los puedo comprar yo.
*Artículo: https://bit.ly/2SLMVMf
**Datos del INEGI.

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