Por Rebeca Feria
El abusador nunca se cuestionará a sí mismo, dirá que la culpa es tuya.
https://www.freepik.es/fotos/mujer-Foto de Mujer creado por freepikEn los últimos meses he tenido la oportunidad de conocer la historia de varias mujeres que han vivido o siguen viviendo violencia con su pareja sentimental.
Muchas de ellas, justificando la situación o tratando de no mostrarla grave, mencionan “bueno, pero no me ha pegado, no es violencia”; como si la violencia solo fueran golpes físicos.
Sabemos que la violencia psicológica es la menos visible y por lo mismo, la más difícil de cortar. También, sabemos que existe la violencia económica, que muchas veces disfrazamos con «sobre protección» por parte del agresor.
En la mayoría de estas historias, es evidente un ciclo que inicia y termina una y otra vez, volviéndose algo difícil de revertir. El Ciclo de la Violencia.
Este ciclo está constituido por etapas en donde las interacciones violentas dentro de la pareja están vinculadas con un incremento de la tensión en las relaciones de poder establecidas. Durante el ciclo, existen intercambios cada vez más tensos y allí es cuando emerge la violencia muchas veces física.
- Aumento de tensión. Aquí se dan pequeños episodios en los que hay discusiones y roces. Incrementa el estrés y la comunicación se fractura. Aquí se presenta violencia verbal e incidentes “menores” de otros tipos de violencia. La tensión se manifiesta con insinuaciones, sarcasmo, menosprecios, burla, adjetivos ofensivos, ira contenida, entre otras. Las víctimas sienten un peligro creciente y con frecuencia tratan de anticiparse al humor del abusador. Familiares y amigos pueden negar o minimizar el peligro en esta etapa, puesto que “todas las parejas pelean” o podrían estar en una “crisis de pareja”.
- Violencia o agresión. Aquí la tensión ha aumentado que finalmente estalla, se caracteriza por la perdida total de control que se manifiesta con agresiones físicas o sexuales. La víctima busca sobrevivir a esta etapa, probablemente cediendo el control total al abusador. Culpándose de lo sucedido. Justificando la agresión pensando que ella lo provocó.
- Reconciliación. Durante esta etapa, el agresor se muestra arrepentido, suplica perdón, regala flores, invita cenas románticas, grita a los cuatro vientos cuánto ama a su pareja y promete que esto nunca volverá a suceder otra vez. La víctima, perdona, confía, cree una vez más en su palabra. Incluso justifica las acciones de su agresor, sintiendo culpa y responsabilidad por el bienestar de su pareja.
- Luna de miel. Esta es la etapa más peligrosa del ciclo de violencia. Durante esta etapa, la víctima puede ser atraída por el “buen comportamiento” del agresor y a menudo se restaura su falsa esperanza de que el agresor cambiará. La víctima ve al agresor como la persona de la cual se enamoró. La víctima quiere creer que esto es verdad y continúa justificando al agresor diciendo que “estaba estresado”, “en el fondo él no es así”. Pero la realidad es que la tensión comienza a acumularse. Muchas veces, el agresor incluso trata de influir sobre familiares y amigos para que convenzan a su pareja de que lo perdone por completo.
El ciclo puede pasar cientos de veces en una relación abusiva. Cada etapa dura un período diferente de tiempo en una relación.
Es muy importante detectar las señales de ayuda o los indicios que uno como amigo o familiar de una víctima puede detectar. Separarse de su círculo íntimo, dejar de trabajar, aislarse socialmente, volverse más tímida, negar o justificar la violencia son algunas de las actitudes que poco a poco formarán parte de su conducta y personalidad.
Muchas veces esto se da de manera silenciosa, situación que dificulta visualizar y solucionar.
Si estas cerca de una mujer que vive violencia, hazle saber que estás presente y pendiente de ella. Sin juzgarla, sin cuestionarla, sin etiquetarla como «tonta» por seguir ahí. Salir de una relación violenta no es imposible, pero si es muy difícil.



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