Por Rebeca Feria

El pasado 25 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, aunque de manera extraoficial, los orígenes de este día se remontan a 1981, cuando militantes y activistas en favor del derecho de la mujer lanzaban sus protestas ante la violencia de género. El origen: la necesidad de honrar la memoria de las hermanas Mirabal, tres activistas políticas de la República Dominicana que fueron brutalmente asesinadas en 1960 por orden del gobernante dominicano, Rafael Trujillo.

Es hasta el año 2000 que la Asamblea General de la ONU designa este día para dar visibilidad al gran problema que vivimos a nivel mundial en tema de educación, seguridad, salud pública, justicia, economía, contra las mujeres; este día invita a gobiernos, organizaciones internacionales y a ONGs a tomar acción en el asunto y coordinar actividades todos los años sobre esta fecha que eleven la conciencia pública.

Pero más allá de un día y de reconocer la situación, la realidad es que los datos son alarmantes y desgarradores cuando le pones nombre y apellido a cada una de estas cifras.

A escala mundial, el 35% de las mujeres ha experimentado alguna vez violencia física o sexual por parte de una pareja íntima, o violencia sexual perpetrada por una persona distinta de su pareja. Estos datos no incluyen el acoso sexual. Algunos estudios nacionales muestran que la proporción puede llegar al 70% de las mujeres, y que las tasas de depresión, abortos e infección por VIH son más altas en las mujeres que han experimentado este tipo de violencia frente a las que no la han sufrido1, y menos del 40% de las que han sufrido violencia denuncia o pide ayuda.

Los primeros siete meses del año, en México, fueron asesinadas 2,240 mujeres.

Cada día son asesinadas 137 mujeres alrededor del mundo, a manos de sus parejas sentimentales o familiares2.

En México, mujeres mayores a 15 años el 66.1% ha enfrentado algún tipo de violencia (física, emocional, sexual, económica, discriminación)3.

Lamentablemente, podría continuar la lista de cifras acerca de la violencia en cualquiera de sus formas que vivimos. Asegurar un camino libre de peligros, con inclusión y libertad para las mujeres, no debería ser un sueño.

Actualmente, aunque las voces de activistas y sobrevivientes han llegado a un punto en que no pueden ser silenciadas o ignoradas, el fin de la violencia contra las mujeres exigirá más inversión, más liderazgo y más medidas. No es algo que pueda quedar al margen; debe ser parte de la respuesta nacional de todos y cada uno de los países, especialmente durante la crisis actual de la COVID-19.

Que la nueva pandemia, no oculte la vieja, porque sí, la violencia de genero es una pandemia que ha asesinado a muchas y sigue infectando nuestra sociedad.

1OMS (Organización Mundial de la Salud), Departamento de Salud Reproductiva e Investigaciones Conexas, Escuela de higiene y medicina tropical de Londres y South African Medical Research Council (2013). Global and regional estimates of violence against women: prevalence and health effects of intimate partner violence and non-partner sexual violence, pág. 2. Puede obtenerse información sobre países individuales en la base de datos mundial de ONU Mujeres sobre la violencia contra la mujer.

2ONU Mujeres.

3Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH).

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