¿A qué edad fuiste acosada por primera vez?

¡No quiero tu «piropo» quiero tu respeto!

Por Rebeca Feria

Hace algunas semanas leí un tuit con la pregunta ¿A qué edad fue la primera vez que te acosaron? Hice el ejercicio de recordar tal vez los momentos que pienso me marcaron siendo acosada para llegar a la primera vez.

Tal vez, a los 14 años mientras caminaba rumbo a la escuela y pasó un tipo en bicicleta y me dio una nalgada. Sentí como recorría por todo mi cuerpo un escalofrío. Mientras asimilaba qué había pasado. Un desconocido me tocó. Metros adelante se detuvo y me miró mientras se reía y me decía adiós con la mano. Al mismo tiempo, yo seguía sintiendo en mi nalga su mano, tenia ganas de llorar y gritar, pero no pude.

De ahí, dude si esa fue la primera vez o en esa misma etapa cuando un tipo me enseñó su pene mientras yo pasaba a lado de él; u otro tipo que me dijo cualquier cantidad de porquerías a la par de masturbarse arriba de su coche mientras me seguía.

Pero no, ninguna de estas y otras tantas que viví, fue la primera vez.

La primera vez que fui acosada, tenia 9 años. De niña odiaba los vestidos y amaba andar en shorts. Un día mientras iba con mi mamá caminando por la calle me di cuenta que un tipo me miraba las piernas y enfocó su mirada en mi parte delantera mientras pasaba su lengua por los labios, no pude dejar de verlo y cuando habíamos pasado frente a él continuó su mirada lasciva ahora viéndome las nalgas enseguida de verme a los ojos y mandarme un beso. Ahí entendí que no debía usar más shorts y que algo había pasado en mi cuerpo que no me gustaba y debía cubrir para evitar volverme a sentir así.

Ese sentimiento indescriptible que sé me entiendes porque lastimosamente la mayoría (o todas) hemos tenido alguna situación de acoso. Sentir frío y calor por todo el cuerpo, miedo pero enojo al mismo tiempo, ganas de llorar y debilidad, entras en shock, rato más tarde sientes ira, la suficiente como para agarrar a madrazos al imbécil que te hizo sentir así, pero ya es tarde para ello.

Hablar de acoso da para muchas horas, hay quienes se atreven a decir que exageramos y solo es un piropo pero quienes lo dicen nunca han sentido miedo de que pase más allá de solo una palabra, un chiflido o una nalgada.

Hace no mucho volví a vivir acoso, ahora a mis 34 años, siendo una mujer fuerte, que alza la voz, que pelea y que no se deja de nadie. Estaba con una prima en un restaurante después de más de un año de no salir a un restaurante y menos de noche. En la mesa de a lado había un grupo de tres hombres, cuando me di cuenta que uno de ellos tomaba una selfie y claramente yo salía en ella. Después de varias tomas me voltee y tape la cara. Enseguida me pidió disculpas por si yo pensaba que había salido en su foto, que no era su intención pero que si aceptaba nos tomábamos una foto. Todo esto mientras continuaba con su celular tomando selfies.

Mi respuesta, NO, no me interesa salir en tu foto. Solo se rió y siguió en su plática. Minutos más tarde, se acerco para brindar e invitarnos un trago, a lo cual volvimos a decir NO. Un tercer intento, volvió a acercarse para darnos su tarjeta diciendo que si queríamos tragos gratis fuéramos a su trabajo (Fishers) y preguntáramos por él, nuevamente dijimos NO, NO QUEREMOS TRAGOS, NO QUEREMOS INTERACTUAR CONTIGO, QUEREMOS QUE NOS DEJES EN PAZ.

¿Qué hicimos? Irnos. Enojada, frustrada, pensando el por qué debemos ser nosotras las que nos cuidemos, las que pongamos limites, las que exijamos respecto cuando eso debía ser lo básico y normal. Entiendo que estos lugares permiten socializar y está bien, es bueno, es sano, pero si una mujer te dice NO, no significa regresa cuando estés más borracho o quiero que hagas más intentos, significa NO.

Más tarde subí esto en mis redes sociales y un desconocido me envió un mensaje diciendo que era una exagerada porque seguro los chavos (eran tipos fácil de más de 40 años) estaban haciendo una broma o peor aún me estaban haciendo el favor porque se veía que era fea. Mi primer pensamiento fue “jajaja obvio no estoy fea, no me estás viendo bien porque traigo cubre bocas y la postura de mi foto no me favorece”enseguida volví en si y dije “qué estoy pensando” por qué quiero justificarme e intentar convencer y sobre todo a un perfecto desconocido que acabo de ser acosada y que soy bonita o tengo el físico para que me acosen, qué me estaba pasando? Caí en lo que tanto peleo. Detesto cuando leo comentarios donde a mujeres que según alguien no entran en los estándares de belleza, les dicen que les hacen una favor cuando las acosan o violan, es aberrante e infame pensar o decir esto. Nadie, absolutamente nadie debería vivir ningún tipo de acoso. Y no, el acoso no es halagador.

El acoso para la víctima no es grato, no es un favor, no es placentero, es humillante, invasivo, lastimoso, detestable que deja una marca para siempre. Porque todas recordamos esa vez que nos chiflaron, que nos dijeron una vulgaridad, que nos metieron mano bajo la falda, que nos miraron de una manera lasciva, que nos siguieron, que se masturbaron frente o sobre nosotras, que restregaron su cuerpo sobre el nuestro, que nos agarraron a la fuerza para besarnos, etc.

Y tú ¿Recuerdas cuándo fue la primera vez que te acosaron? Compártenos

Deja un comentario