Por Rebeca Feria

Es imposible imaginar una mujer de los tiempos modernos que no aspire a la libertad

Clara Campoamor

Hace mucho no escribo a pesar de tener tanto que quisiera compartir la rutina y lo propio del proceso de migrar a otro país, me han absorbido; hoy quise hacerlo y no por sumarme al furor que causa la fecha para publicar algo, no al purplewashing que muchas empresas hacen para colocarse la etiqueta a favor de las mujeres, simplemente quise hacerlo a modo de reflexión de quién soy hoy 8 de marzo de 2024 vs quien fui hace un año, hace dos que llegué a Canadá o hace casi siete años que un día dije basta y me fui del hogar donde me violentaban. Hoy solo quise compartir algunos pensamientos que estuvieron presentes.

Durante este día he leído varios blogs, visto publicaciones en redes sociales, recibido mensajes y conversado con amigas acerca del día, lo que significa que sigan felicitándonos, lo que implica cuestionar a nuestros familiares y amigos, así como lo que implica ser mujer.

Leo que compartimos muchas experiencias, la mayoría hemos sido acosadas en la calle, abusadas sexualmente mientras estábamos borrachas, abusadas por un ex, violentadas en nuestros trabajos, hemos luchado por ganarnos un lugar dentro de una oficina y hacernos escuchar. Muchas seguimos enojadas, otras dolidas, otras indiferentes.

Sabes, hoy me hice más consciente del gran privilegio que tengo al vivir aquí, puedo salir a correr en short y top, aun estando oscuro y regresar a salvo; pero aun así sigo alerta, volteo varias veces para asegurarme de que nadie me sigue, me descubro con las llaves en la mano por si es necesario defenderme. ¿Será que algún día viva sin miedo? ¿Será que algún día deje de estar alerta?

Vivo en un país donde pareciera que la violencia de género no existe o al menos no se habla del tema, se es cauteloso en cómo se maneja y son casos aislados. Si bien, no he vivido el acoso en trasporte público como en México o estado en una situación de peligro al regresar en la noche en un Uber, ¿de verdad es inexistente la violencia hacia las mujeres aquí? no dejo de pensar en la justicia que se nos debe a las mujeres, no dejo de pensar que sigo en desigualdad salarial, no dejo de sentir deseos por luchar y salir a quemarlo todo.

Hoy como hace un año, como hace dos, quisiera estar en CDMX, quisiera estar rodeada de mujeres conocidas y desconocidas, sentir su fuerza, su lucha, su libertad, su enojo, su amor, escuchar su voz y que ellas escuchen la mía, ser una sola.

Hoy como todos los años anteriores, sigo recibiendo mensajes de felicitación, sigo leyendo post de empresas que solo este día o este mes se muestran a favor de las mujeres con actividades que solo suman a su purplewashing y no a cambiar las cosas de fondo, sigo pensando qué más puedo hacer para ser parte del cambio.

Espero poder marchar el próximo año, en mi CDMX, abrazarlas y gritar juntas, mientras tanto seguiré escribiendo, posteando, trayendo a la conversación el tema, alzando la voz por quienes no pueden, cuestionando todo…

Ustedes hagan lo propio, lo que consideren es su forma de luchar y de alzar la voz, desde donde estén, como hijas, hermanas, mamás, amigas, jefas, colegas, desde ahí todas somos parte de esta lucha.

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