Por Alma Rivera
Alguna vez has pensado qué jamás podrás amar más de lo que amaste a alguien, o has pensado en qué jamás dejará de doler, ha pasado por tu cabeza qué la vida se acabo cuando terminaste con alguien.
Yo sí, alguna vez en la vida todo esto paso por mí cabeza y años después me doy cuenta que era solo una temporada, que todo pasa, que todo tiene su tiempo y que claro que vuelves amar a alguien, que deja de doler y que la vida no se acaba, que la vida comienza en otro lugar con otras personas.
Quiero contarte que terminar una relación es un proceso, esta etapa comienza justo antes de terminar, cuando ya no eres feliz, cuando lloras más de lo que ríes, cuando estando lejos de esa persona eres más tú, cuando se escucha una vocecita en el interior que dice ya basta. Ahí comienza, pero dar el siguiente paso definitivo es lo que cuesta, terminar, dejar de verlo, dejar de hablarle, de pasar tiempo con él o ella.
Desenamorarse es muy duro es como una droga o una adicción, se lucha contra las ilusiones, el deseo y las expectativas, sin embargo, todo pasa, cuando logras aguantar, das el paso a la desintoxicación, emprendemos el viaje a nuestro interior y a la recuperación de nuestra libertad, de nuestra autoestima y al renacimiento de nuevos sueños, de nuevas capacidades que no conocías.
Tal es mi caso, después de salir de una relación violenta, por fin tuve tiempo de mirar dentro de mí y escuchar qué era lo que soñaba, fue difícil recuperar la autoestima y creer que yo podía logar todo lo que deseaba, que había poder dentro de mí.
Hace casi dos meses hice realidad un sueño, viajar a otro país sola, quise comenzar por Guatemala, fue toda una aventura, cruce la frontera a pie, hice muchos amigos/as de otros países, comí de todo, subí a un volcán activo, conocí otra cultura, otros lugares, perdí el vuelo de regreso, pase navidad en un aeropuerto, experimente mi primer cumpleaños sola y lejos de casa.
Pero lo más bello de esto, ocurrió justo cuando me senté a escribir y el destinatario era yo misma.
Alma:
Antes que nada, gracias por el acompañamiento, por el cuidado, por este viaje, por los momentos, por los buenos amigos que formaste. Gracias porque sin ti no hubiera sido posible este viaje, gracias por pensar en mí y darme este regalo de viajar a tu lado, fue increíble tu compañía, es hermosa tu risa y la forma en la que te has sabido levantar después de sentir que la muerte invadía la vida, gracias porque junto a ti he aprendido a curarme las heridas, junto a ti he crecido y hemos sabido reponernos a los errores, creyendo que hay algo mejor o algo que podemos reconstruir, eres tan valiosa para mí y quiero verte feliz, plena, llena de dicha, quiero que cumplas tus sueños, tus metas y que todo el llanto que alguna vez pudo causarte alguien, sepas que eres tú la que va darte esa alegría. Yo, entiendo todo lo que sientes y aunque a veces no te entienda aquí voy a estar para entenderte, pero sobre todo para amarte y cuidarte.
Sé que muchas veces has tenido miedo, pero jamás estarás sola, desde que nos encontramos, jamás estaremos solas.
Felicidades por tu viaje, eres más fuertes de lo que te imaginas.
Te ama Alma.
Quiero compartirte esto para decirte que eres más fuerte de lo que te imaginas, que terminar una relación de noviazgo, matrimonio, amistad, laboral, etc. Donde no eres amada, valorada, cuidada, donde tienes que mendigar amor, donde te engañan. Siempre trae consigo un rato de dolor pero que el final viajando sola se aprende que no estás sola, estás contigo, con tus ritmos, con tus miedos y con la libertad de decidir con quien compartir las coordenadas de tus sueños.


Replica a Fer Prieto Cancelar la respuesta