Violencia disfrazada de amor romántico

«El día en que una mujer pueda amar, no desde su debilidad sino desde su fuerza, no para escapar de sí misma sino para encontrarse, no para rebajarse sino para afirmarse, ese día será para ella, como para los hombres, una fuente de vida y no de peligro mortal» Simone de Beauvoir

Los recordatorios de Facebook han sido los responsables de que en mis últimos días reviva momentos previos a mi boda. De hecho, hoy estaría celebrando mi 8vo. aniversario de bodas.

He estado recordando la ilusión que me causaba ese día y sobre todo comenzar una nueva etapa siendo la Señora de X, construyendo un nuevo hogar, buscando ampliar la familia y vivir lo que dictaban nuestras creencias en ese entonces. He leído varios de mis posteos de ese año y previos, algo que me ha quedado claro es lo romantizado que tenía el concepto de matrimonio a mis 20’s.

Cabe mencionar que en ese entonces estaba muy involucrada en el cristianismo y por ende había adoptado lo que mandaba la religión en cuanto a la mujer virtuosa y sobre todo esposa sabía que tiene la gran encomienda de construir un hogar.

Como ya lo he mencionado en entradas anteriores, está claro que la relación de pareja estaba bastante desbalanceada por cuestiones estructurales de poder que favorecían a la figura masculina; porque si, la Iglesia aporta a la idea romantizada del amor y del matrimonio, en donde la mujer es sometida (una vez más) a la superioridad del hombre y deseos de este.

Hace algunos días, leía acerca de Matilde Joslyn Gage quien a sus 26 años en 1852 dio su primer discurso en la III Convención de los Derechos de las Mujeres en Siracusa (NYC). Mujer instruida, sufragista, abolicionista, activista por los derechos de los nativos americanos, librepensadora y escritora, Gage habló de la degradación que sentían las mujeres inteligentes sujetas a la tiranía masculina, y declaró que el gobierno de Estados Unidos trataba a las mujeres con desprecio.

Gage culpaba al Estado y a la Iglesia del sometimiento de las mujeres y en 1893 expuso sus teorías en Woman, Church, and State, donde examinaba el papel de ambas instituciones en relación con el estatus de la mujer. Señalaba al cristianismo por controlar el matrimonio como institución dominada por los hombres, perseguir a las mujeres acusadas de brujería y predicar sobre la inferioridad femenina, Asumiendo que la mujer fue creada a partir del hombre para obedecerle; además, considerando a Eva, la primera mujer, como aquella por la que el pecado entró en el mundo, suponía la maldad inherente de la mujer. Tales ideas habían reforzado los valores patriarcales que privaban de derechos legales a las mujeres y las exponían abusos de toda clase.

Gage hizo campaña toda su vida por la igualdad de derechos en todos los aspectos de la vida. Murió en 1898, y en la inscripción de su lápida se lee: “Hay una palabra más dulce que Madre, Hogar o Cielo; esa palabra es Libertad”.

También, quisiera citar a la feminista Aleksandra Kollontai, quien decía que la socialización de las mujeres siempre ha estado orientando hacia el amor romántico y sus implicaciones sociales. Desde niñas, a la mayoría nos enseñaron que el matrimonio y la maternidad son el GRAN proyecto de vida asignado a las mujeres, esta, era la razón de ser de nuestra existencia. Por el contrario, para los hombres, es una porción de un proyecto de vida mucho más amplio, más ambicioso.

Si bien hoy en día los proyectos de vida de las mujeres son más amplios en comparación con nuestras abuelas, las niñas siguen siendo educadas para la vida en la esfera privada, lo cual nos pone en desventaja. Podemos observar la diferencia de oportunidades laborales, salariales e incluso la disparidad dentro del ámbito laboral en temas de maternidad y paternidad. No por nada la consigna “lo personal es político” resalta la importancia de tratar asuntos del espacio privado como problemas públicos para resolverlos.

Parte de politizar esto es identificar las dinámicas de violencia. Mucho hemos leído acerca de los tipos de violencia que no solo son físicos o sexuales, las relaciones violentas están plagadas de abuso emocional. Los celos, el hostigamiento, control, manipulación, humillaciones, por mencionar algunos, son muestras fehacientes de violencia emocional dentro de una relación. Algunos de estos lamentablemente están normalizados y catalogados como actos de amor.

Hay un patrón claro en las relaciones violentas que es utilizar el amor romántico como ancla emocional que sirve para continuar ejerciendo violencia sin que la pareja pueda huir de esta relación. Por ponerte algunos ejemplos que yo viví, me enviaba flores a mi trabajo después de una pelea en donde me dejaba moretones, esta acción sin duda hacia que mi entorno viera el esposo amoroso y detallista que tenía y por supuesto me paralizaba sin poder contradecir esa imagen por las muestras de amor que él me daba. Otro ejemplo, publicar en redes sociales lo orgulloso que estaba de mi por estudiar una maestría y trabajar tanto, cuando en lo privado tenía prohibido hacer tareas en fines de semana o regresando de la oficina, no podía robarle más tiempo de mi atención si ya era suficiente con el que tomaba adicional a mi horario laboral.

Con esto no busco satanizar el romanticismo, pero, dada la situación alarmante de violencia contra la mujer que vivimos es importante vigilar que el amor romántico no esté siendo un mecanismo de violencia en nuestra vida.

Recuerda que, el amor no lastima, quien te ama no te hiere de ninguna forma. Reitero, es importante saber que el amor no duele. Si estás en una relación dañina, no es amor. Esto no quiere decir que todo tenga que ir bien siempre, pero hay líneas que no se pueden cruzar.

3 respuestas a “Violencia disfrazada de amor romántico”

  1. Te amo hermana 💓 gracias a Dios ya no seguiste ahí 💐. Ve ahora tu vida, tu libertad. Que te digo, algún día te mandare una historia de violencia, que afortunadamente tuvo un final feliz.

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    1. Te amo hermana 💜

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  2. Hola, siento mucho que hayas experimentado la vida cristiana de ese modo, yo quiero compartirte que yo experimenté la libertad en Cristo, al tratar de salir de una relación dañina, fui acogida por la iglesia cristiana, en dónde recibí el valor para terminar definitivamente con esa relación, porque no estás diseñada para estar en dónde te maltratan o dañan de cualquier forma. Jesús vino a mostrar al mundo la igualdad al no importar las tradiciones patriarcales, inclusive a romper con ellas incluyendo en su ministerioy poniendo por alto a las mujeres, ahora se está luchando para que desde dentro de la iglesia cambien estas ideas, que por supuesto no vienen de Dios sino del hombre.

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